domingo, 15 de enero de 2017

Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

CRECER CREYENDO:
Jn (1,29-34):

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Ése es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.» 
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

Palabra del Señor

Salmo
Sal 39,2.4ab.7-8a.8b-9.10

R/.
 Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito;
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios. R/.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.

Como está escrito en mi libro:
«Para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.




COMENTARIO:
CON EL FUEGO DEL ESPÍRITU
  
Las primeras comunidades cristianas se preocuparon de diferenciar bien el bautismo de Juan que sumergía a las gentes en las aguas del Jordán y el bautismo de Jesús que comunicaba su Espíritu para limpiar, renovar y transformar el corazón de sus seguidores. Sin ese Espíritu de Jesús, la Iglesia se apaga y se extingue.

Sólo el Espíritu de Jesús puede poner más verdad en el cristianismo actual. Solo su Espíritu nos puede conducir a recuperar nuestra verdadera identidad, abandonando caminos que nos desvían una y otra vez del Evangelio. Solo ese Espíritu nos puede dar luz y fuerza para emprender la renovación que necesita hoy la Iglesia.

El Papa Francisco sabe muy bien que el mayor obstáculo para poner en marcha una nueva etapa evangelizadora es la mediocridad espiritual. Lo dice de manera rotunda. Desea alentar con todas sus fuerzas una etapa “más ardiente, alegre, generosa, audaz, llena de amor hasta el fin, y de vida contagiosa”. Pero todo será insuficiente, “si no arde en los corazones el fuego del Espíritu”.

Por eso busca para la Iglesia de hoy “evangelizadores con Espíritu” que se abran sin miedo a su acción y encuentren en ese Espíritu Santo de Jesús “la fuerza para anunciar la verdad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”.

La renovación que el Papa quiere impulsar en el cristianismo actual no es posible “cuando la falta de una espiritualidad profunda se traduce en pesimismo, fatalismo y desconfianza”, o cuando nos lleva a pensar que “nada puede cambiar” y por tanto “es inútil esforzarse”, o cuando bajamos los brazos definitivamente, “dominados por un descontento crónico o por una aspereza que seca el alma”.

Francisco nos advierte que “a veces perdemos el entusiasmo al olvidar que el Evangelio responde a las necesidades más profundas de las personas”. Sin embargo no es así. El Papa expresa con fuerza su convicción: “no es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra... no es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo solo con la propia razón”.

Todo esto lo hemos de descubrir por experiencia personal en Jesús. De lo contrario, a quien no lo descubre, “pronto le falta fuerza y pasión; y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie”. ¿No estará aquí uno de los principales obstáculos para impulsar la renovación querida por el Papa Francisco?"

José Antonio Pagola.  Grupos de Jesús Parroquia San Vicente Mártir de Obando - Bilbao.


REFLEXIÓN:

Dar testimonio, como hace Juan ante sus seguidores, es parte fundamental del carisma cristiano.
Está muy bien la oración, la contemplación, el recogimiento, como forma de dar testimonio del amor de Dios, pero nada es comparable a dar testimonio de forma directa. Si a la Palabra la acompañamos con nuestros hechos, llevamos luz a donde nos encontremos.
Los misioneros son el ejemplo más claro de esto, pero porque tendemos a pensar que la lejanía y lo desconocido agranda la Misión, por lo que la dificulta, y no nos damos cuenta de ese buen párroco, de esa bienintencionada religiosa, de ese laico “guerrillero”. ¿No es difícil su Misión también? Están en la sociedad del ruido, de la distracción y de la atrevida ignorancia dando testimonio, predicando en el desierto.


El Papa Francisco busca para la Iglesia de hoy “evangelizadores con Espíritu” que se abran sin miedo a su acción y encuentren en ese Espíritu Santo de Jesús “la fuerza para anunciar la verdad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”.

Espero que los encuentre en cada uno de nosotros y en los distintos ámbitos donde nosotros dejamos huella. Este debería ser nuestro compromiso durante todo el año, durante toda nuestra vida: DAR TESTIMONIO.

Conéctate y sigue sus huellas.

No tengáis miedo.

¡¡¡Ánimo y adelante!!!



domingo, 8 de enero de 2017

Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. y vino una voz del cielo que decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto.»

CRECER CREYENDO:
Mt (3,13-17):

En aquel tiempo, fue Jesús de Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo, diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?»
Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere.» Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. y vino una voz del cielo que decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto.»

Palabra del Señor
 

Salmo
Sal 28,1a.2.3ac-4.3b.9b-10

R/.
 El Señor bendice a su pueblo con la paz

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R/.

El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno. R/.



COMENTARIO:
Es uno de los pasajes más bellos del evangelio según San Mateo, Jesús sale de su vida oculta para empezar su ministerio; Nazaret ubicado en Galilea fue el lugar donde se relacionó Jesús y ahora este momento va a cambiar totalmente su vida y la de los hombres. Para el comentario de este pasaje lo citamos todo en su texto y posteriormente se harán los comentarios más idóneos:
Mat 3:13-17 Entonces se presenta Jesús, que viene de Galilea al Jordán, a donde Juan, para ser bautizado por él.
Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?”
Jesús le respondió: “Deja ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia.” Entonces le dejó.
Una vez bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y venía sobre él.
Y una voz que salía de los cielos decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.”
Jesús al estilo de los rabinos, sacerdotes ha llegado a la edad de ejercer un ministerio público, la profecía de que el mesías debería de estar oculto hasta que se manifestará a Israel se cumple perfectamente; este pasaje es conocido como el bautismo del Señor y según fuentes de investigación su bautismo fue llevado cerca de Jericó, lugar donde Juan el bautista cumplía su ministerio.
Los sinópticos y el evangelio de Juan encierran un gran misterio con el bautismo del Señor; uno de los grandes misterios que todavía se trata de penetrar en él, es el saber, porque, sí la labor de Juan era bautizar después de confesar sus pecados ¿cómo es posible que Jesús se haya acercado a bautizarse sí él no era pecador?; el verso 13 marca exactamente el lugar de procedencia de Jesús, el viene de la región de Galilea; la fama de Juan el bautista había llegado a Jerusalén y a toda la región de Judea acudía a él y después de confesar los pecados, de renovarse eran bautizados por Juan.
Uno de los requisitos para bautizar era que hubiera suficiente agua, la ablución de zambullir totalmente al bautizado en el agua todavía es utilizado en la actualidad; Jesús llega directamente con Juan su primo; otro de los paradigmas que encierra la vida oculta de Jesús era saber sí cada año subía a Jerusalén para ofrecer sus sacrificios, a la edad de los doce años José como su Padre responsable le enseña hacerlo para que a partir de los trece años él ya lo hiciera por sí solo.
Jesús, lleno de esa fe hacía el Padre, sabe que tiene que ir a cumplir el protocolo con Juan, se inaugura su vida ministerial; el verso 14 es muy especial, hay un diálogo entre Jesús y el bautista, el cual le dice a Jesús que en realidad Jesús no necesita ser bautizado sino más bien Juan, por ello trata de impedir el bautismo, pero Jesús le asegura que se debe de cumplir toda justicia, en este caso que se cumpla el plan del Padre y Juan ya no insiste.
Después de esto sobre viene un acontecimiento único, Jesús pasa por dos momentos: primeramente el bautismo en el agua y en segundo lugar el bautismo por el Espíritu santo, a partir de ahí Jesús tiene una visión espectacular: salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y venía sobre él. Apenas sus ojos tomaban noción fuera del agua y ve abrirse los cielos, Jesús ve que hay una comunicación entre el cielo y la tierra, Jesús ve el brillo total del cielo después del bautismo con el agua y súbitamente ve a una paloma que representa el Espíritu santo que se postra en él.
El evangelio según San Juan dice que Juan el bautista ve bajar del cielo al Espíritu santo en forma de paloma, en el cielo se encuentra Dios, ahí Dios comunica en el verso 17 el motivo de la visión: 17 Y una voz que salía de los cielos decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.” Después de que el profeta Isaías describe que va a permanecer el Espíritu santo sobre el mesías, la voz del cielo se hace presente, hay una revelación, Dios da a conocer la identidad de Jesús, da a conocer la salvación, da a conocer su plan divino, esa voz da a conocer la filiación divina de Cristo Jesús-Dios, la voz reconoce lo que significa Jesús para el Padre.
El bautismo católico es impactante en la manera de como se dan todos los hechos con su eficacia en la persona bautizada, el gran reto del católico es creer lo recibido; el judío creía en el perdón de los pecados, pues el católico queda limpio del pecado original, por el bautismo se hace hijo de Dios, nace a la vida espiritual y en él yace ahora el Espíritu santo, hay una pertenencia a l Iglesia, estas verdades son fundamentales en la fe que profesamos porque se cumple de manera efectiva, quizá la dignidad del católico pudiera tener un giro sí meditará el gran misterio de su bautismo propio en Cristo Jesús.
A partir de del momento del bautismo la relación con Dios es otra, no hay nada más importante que esa voz de Dios que confirma al bautizado y con ello todas las realidades se dan en él como muestra del gran amor de Jesús, del Padre y del Espíritu santo para los hombres. Juan Revilla http://www.evangelizafuerte.mx/
REFLEXIÓN:
  
Al comienzo del año, los buenos propósitos florecen por doquier. Es tiempo de cambio, de mudanza y de hacernos las preguntas de siempre con el poso que da un año más, para volver a darnos cuenta de que seguimos sin saber nada realmente y que hay que seguir caminando.


Puede que estés desconcentrado por tanta fiesta, puede que estés distraído por tanto anuncio, pero el Mensaje de Jesús es el mismo: LA VOLUNTAD DE DIOS… “Dios lo quiere así.”

Las cosas de este mundo se pueden hacer de muchas maneras, nos podemos hasta auto convencer de que el mal a veces es inevitable o traerá un bien posterior. Pero la realidad es confusa y la historia terca. Nunca ha sido así. Y esa lección tarde o temprano la hemos de aprender.


Por eso me parece que es una buena forma de empezar el año ACEPTANDO, lo que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros. Y pidiendo ayuda para que sepamos sobrellevarlo con alegría.

No tengáis miedo.  

¡Ánimo y adelante!











lunes, 2 de enero de 2017

Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, unos magos procedentes del Oriente llegaron a Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarle».


La Epifanía.




(Mt 2, 1-12)

Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, unos magos procedentes del Oriente llegaron a Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarle».
Al oír esto, el rey Herodes se turbó y toda Jerusalén con él. Y reuniendo a todos los príncipes de los sacerdotes y escribas del pueblo, trataba de averiguar de ellos el lugar donde nacería el Cristo. Ellos le respondieron: «En Belén de Judea, pues así está escrito por el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la menor entre los principales ciudades de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que regirá a mi pueblo Israel».
Entonces Herodes llamando en secreto a los magos averiguó de ellos con exactitud el tiempo de la aparición de la estrella. Y enviándolos a Belén, dijo: «Id e informaos con diligencia acerca del niño; y cuando le encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.» Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y la estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño.
Al ver la estrella se llenaron de una inmensa alegría. Y entrando en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron sus tesoros y le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra. Avisados en sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.
Como regalo de REYES, os dejo este enlace.

http://artetorreherberos.blogspot.com.es/2013/01/la-epifania-en-el-arte.html

domingo, 1 de enero de 2017

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.



CRECER CREYENDO:

Lc (2,16-21):

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Palabra del Señor

Salmo
Sal 66

R/.
 Que Dios tenga piedad y nos bendiga.

V/. Que Dios tenga piedad nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R/.

V/. Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia
y gobiernas las naciones de la tierra. R/.

V/. Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman
todos los confines de la tierra. R/.


COMENTARIO:
EL PLAN DE DIOS
¿Cuántas veces has oído la historia de los pastores recibiendo la Buena Noticia?
¿Cuántas veces has pensado en ir con ellos hasta el portal a adorar al Niño Dios?
Los pastorcillos son los figurantes más numerosos del belén de mi casa y la escena de la anunciación a los pastores es la parte central del mismo. No se entiende el nacimiento del Hijo de Dios sin el regocijo del pueblo de Dios cerca. Eso somos los pastores. Somos parte del plan de Dios. Lo somos cada año, aunque nuestro oficio no sea ya de pastor, pues la sociedad es muy otra hoy. Pero Jesús nace en nosotros, no solo para que le adoremos, sino para que demos testimonio.


Y es la presencia del Niño Dios la que nos anima a salir de nosotros mismos para ir al hermano y transmitir la Buena Nueva. Salir al encuentro del otro, aunque no nos entienda, aunque ya se lo hayamos explicado mil veces, aunque no lo quiera oír porque su necesidad es más primaria.
Nos ha nacido la ESPERANZA, DIOS CON NOSOTROS.
CONÉCTATE Y SIGUE SUS HUELLAS.SOMOS EL PLAN DE DIOS.

REFLEXIÓN:

 

Despedirse de lo viejo y recibir con alegría y esperanza lo nuevo.
Ese es el paso que estamos dando hoy.
Dejaremos que nos acompañe el humor y el cinismo, como salvaguarda de males mayores.
No olvidéis meter en la mochila la Palabra, pues sin su guía estamos perdidos.
Olvidad las deudas del tiempo y los engaños del destino, pero recordad el amor y la libertad de la que somos dueños, por la gracia de Dios.
El camino que se abre ante nuestros ojos nunca lo podremos realizar solos.
Sed bienvenidos, pues, un año más.

NO TENGÁIS MIEDO.

¡Ánimo y adelante!

FELIZ NOCHE VIEJA Y PRÓSPERO 2017.









miércoles, 28 de diciembre de 2016

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

CRECER CREYENDO:


Jn (1,1-18):

En  el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio d él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Palabra del Señor

Salmo
Sal 97,1.2-3ab.3cd-4.5-6

R/. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.

V/. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

V/. El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

V/. Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

V/. Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.


 

COMENTARIO:
EN UN PESEBRE

Según el relato de Lucas, es el mensaje del Ángel a los pastores el que nos ofrece las claves para leer desde la fe el misterio que se encierra en un niño nacido en extrañas circunstancias en las afueras de Belén.

Es de noche. Una claridad desconocida ilumina las tinieblas que cubren Belén. La luz no desciende sobre el lugar donde se encuentra el niño, sino que envuelve a los pastores que escuchan el mensaje. El niño queda oculto en la oscuridad, en un lugar desconocido. Es necesario hacer un esfuerzo para descubrirlo.

Estas son las primeras palabras que hemos de escuchar: «No tengáis miedo. Os traigo la Buena Noticia: la alegría grande para todo el pueblo». Es algo muy grande lo que ha sucedido. Todos tenemos motivo para alegrarnos. Ese niño no es de María y José. Nos ha nacido a todos. No es solo de unos privilegiados. Es para toda la gente.

Los cristianos no hemos de acaparar estas fiestas. Jesús es de quienes lo siguen con fe y de quienes lo han olvidado, de quienes confían en Dios y de los que dudan de todo. Nadie está solo frente a sus miedos. Nadie está solo en su soledad. Hay Alguien que piensa en nosotros.

Así lo proclama el mensajero: «Hoy os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor». No es el hijo del emperador Augusto, dominador del mundo, celebrado como salvador y portador de la paz gracias al poder de sus legiones. El nacimiento de un poderoso no es buena noticia en un mundo donde los débiles son víctima de toda clase de abusos.

Este niño nace en un pueblo sometido al Imperio. No tiene ciudadanía romana. Nadie espera en Roma su nacimiento. Pero es el Salvador que necesitamos. No estará al servicio de ningún César. No trabajará para ningún imperio. Solo buscará el reino de Dios y su justicia. Vivirá para hacer la vida más humana. En él encontrará este mundo injusto la salvación de Dios.

¿Dónde está este niño? ¿Cómo lo podemos reconocer? Así dice el mensajero: «Aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». El niño ha nacido como un excluido. Sus padres no le han podido encontrar un lugar acogedor. Su madre lo ha dado a luz sin ayuda de nadie. Ella misma se ha valido, como ha podido, para envolverlo en pañales y acostarlo en un pesebre.


En este pesebre comienza Dios su aventura entre los hombres. No lo encontraremos en los poderosos sino en los débiles. No está en lo grande y espectacular sino en lo pobre y pequeño. Hemos de escuchar el mensaje: vayamos a Belén; volvamos a las raíces de nuestra fe. Busquemos a Dios donde se ha encarnado.” José Antonio PagolaGrupos de Jesús Parroquia San Vicente Mártir de Obando - Bilbao.


REFLEXIÓN:


Señor, hoy que es el día de la salud, para muchos españoles que pusieron su esperanza en el azar de la lotería, venimos ante ti a ofrecerte el fruto de nuestro trabajo en este primer trimestre del curso y a darte gracias por toda la ayuda que nos has prestado.
* Gracias por mantener nuestra esperanza, cuando todo parece que está en nuestra contra.
* Gracias por sostenernos, cuando las fuerzas flojean.
* Gracias por escucharnos, cuando te presentamos nuestras súplicas y ofrendas.
* Gracias por ayudarnos, cuando lo hemos necesitado porque siempre hemos encontrado un compañero dispuesto.
* Gracias por permitirnos entender que estás en las pequeñas cosas que nos suceden a diario.
* Gracias por nuestras familias, pues son nuestro particular Belén.
* Gracias por el colegio San José, lugar donde nuestra vocación está conectada.
* Gracias por la vida, el más grande de todos los regalos.

Señor, permítenos que esta Navidad encontremos la Sonrisa del Niño Dios en todos los que nos rodean y seamos capaces de reponer las energía y renovar los ímpetus.
Como pastores que somos, seguiremos a la estrella para adorarte en el portal.
Conéctate y sigue sus huellas.  


Buscad a Dios en la sonrisa de los niños.
Buscad a Dios en lo que queda de sonrisa de niño en cada uno de nosotros.
Buscad a Dios en los mendigos que pululan por las calles, más solos que nunca, en estas entrañables fechas.
Buscad a Dios en las colas de los supermercados, porque siempre hay gente que necesita una sonrisa, una palabra, o que compartamos un kilo de algo.
Buscad a Dios en los Belenes, y hablad y explicad, lo que la gente ve y no comprende. Dad testimonio.
Buscad a Dios en el cuñado y en la suegra alzando la copa en un brindis o destrozando un villancico, porque os aseguro que en las personas y las cosas que se nos hacen más cuesta arriba, está Dios esperándonos con su sonrisa.

 

 

Buscad  a Dios entre las ruinas, en las fotos de prensa o en las imágenes de televisión. Está allí, delante de nuestros ojos, en un enfermero, en un  testigo, en un desconocido y sobre todo en una víctima.
Buscad a Dios en los mensajes de los dirigentes políticos, porque aunque cada vez cueste más creer en sus palabras, por sus hechos, es nuestro deber como buenos cristianos, pedir que Dios les ayude, sea cual sea su credo o filiación política, por el bien de todos.
Buscad a Dios en la Iglesia, y en la iglesia, seas fariseo, publicano, pastor o gentil. Está contigo en cada momento del camino, peregrino.
Buscada a Dios al calor del hogar, de la familia, manteniendo y construyendo lazos, siendo una nueva Nazaret.
Buscad a Dios… sin miedo… sin descanso.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

 

Enmanuel: DIOS CON NOSOTROS.                            

  ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!






























domingo, 18 de diciembre de 2016

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".

CRECER CREYENDO:


Mt (1,18-24):

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. 
Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.» 
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".» 
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

Palabra del Señor


Salmo
Sal 23,1-2.3-4ab.5-6

R/.
 Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.


COMENTARIO:
EXPERIENCIA INTERIOR.”

El evangelista Mateo tiene un interés especial en decir a sus lectores que Jesús ha de ser llamado también “Emmanuel”. Sabe muy bien que puede resultar chocante y extraño. ¿A quién se le puede llamar con un nombre que significa “Dios con nosotros”? Sin embargo, este nombre encierra el núcleo de la fe cristiana y es el centro de la celebración de la Navidad.

Ese misterio último que nos rodea por todas partes y que los creyentes llamamos “Dios” no es algo lejano y distante. Está con todos y cada uno de nosotros. ¿Cómo lo puedo saber? ¿Es posible creer de manera razonable que Dios está conmigo, si yo no tengo alguna experiencia personal por pequeña que sea?

De ordinario, a los cristianos no se nos ha enseñado a percibir la presencia del misterio de Dios en nuestro interior. Por eso, muchos lo imaginan en algún lugar indefinido y abstracto del Universo. Otros lo buscan adorando a Cristo presente en la eucaristía. Bastantes tratan de escucharlo en la Biblia. Para otros, el mejor camino es Jesús.

El misterio de Dios tiene, sin duda, sus caminos para hacerse presente en cada vida. Pero se puede decir que, en la cultura actual, si no lo experimentamos de alguna manera dentro de nosotros, difícilmente lo hallaremos fuera. Por el contrario, si percibimos su presencia en nuestro interior, nos será más fácil rastrear su misterio en nuestro entorno. 

¿Es posible? El secreto consiste, sobre todo, en saber estar con los ojos cerrados y en silencio apacible, acogiendo con un corazón sencillo esa presencia misteriosa que nos está alentando y sosteniendo. No se trata de pensar en eso, sino de estar “acogiendo” la paz, la vida, el amor, el perdón... que nos llega desde lo más íntimo de nuestro ser.

Es normal que, al adentrarnos en nuestro propio misterio, nos encontremos con nuestros miedos y preocupaciones, nuestras heridas y tristezas, nuestra mediocridad y nuestro pecado. No hemos de inquietarnos, sino permanecer en el silencio. La presencia amistosa que está en el fondo más íntimo de nosotros nos irá apaciguando, liberando y sanando.

Karl Rahner, uno de los teólogos más importantes del siglo veinte, afirma que, en medio de la sociedad secular de nuestros días, “esta experiencia del corazón es la única con la que se puede comprender el mensaje de fe de la Navidad: Dios se ha hecho hombre”. El misterio último de la vida es un misterio de bondad, de perdón y salvación, que está con nosotros: dentro de todos y cada uno de nosotros. Si lo acogemos en silencio, conoceremos la alegría de la Navidad.”


REFLEXIÓN:

Estamos quemando las velas del adviento como si fueran cohetes.
Resulta todo explosivo y veloz a nuestro alrededor.
Quizá el resultado debería ser más brillante, por todo lo que nos hemos desgastado, por todo lo que hemos invertido en ilusión, entrega y sacrificio. Pero esto es lo que hay.
No ha faltado este trimestre la oración y el diálogo, porque de todo hemos estado tirando: de Dios y del otro, del de la clase de al lado.
El problema es que si delante tienes un frontón, solo recibirás el eco apagándose de tus buenas intenciones.

Ya no es factible que “compremos” la  frase de que  cada uno de nosotros verá la botella medio llena o medio vacía, en función de su optimismo. Estamos tan acostumbrados a que nuestra fe siempre mueva montañas, que no tenemos palabras cuando la realidad nos presenta  una botella manida, reutilizada y de difícil reciclaje. Lo asumimos, pero a regañadientes y  porque es nuestra botella.

¿Podemos estar contentos? No, por supuesto. Y la falta de soluciones no ayuda a mejorar el ánimo, precisamente. ¿Cómo podemos entonces creernos que nosotros somos el agua para nuestros alumnos y que en ellos hemos de encontrar la luz del Señor, cada día? Pues malamente, si somos sinceros, pero nos queda siempre un resquicio para la esperanza, que es el que nos sujeta en los malos momentos y el que hace que permanezcamos, al pie del cañón, con la idea de no rendirnos jamás.

Nuestro corazón está en movimiento a la espera de la Navidad.
NOS LLAMARÁN  rey Herodes o magos de oriente, según asuman las notas como algo nuestro o algo de ellos. ¡Cómo echo de menos el agradecimiento de las familias a nuestra labor educativa! Esa es una de las razones del fracaso de esta sociedad egoísta o de supervivencia, porque ambas circunstancias conviven. Pero, por desgracia, ese precio estamos acostumbrados a pagarlo.


Te preguntarás que a dónde quiero llegar. Pues muy sencillo, a donde siempre nos lleva la buena voluntad y nuestro carisma.
Yo lo que quiero es que levantemos la cabeza, para ver el arcoíris o la estrella hacia el portal, para sentir que nuestra fuerza de voluntad es capaz de superar la cruda realidad, para notar a nuestro lado al compañero, codo con codo, y sentir su abrazo o su “modo oso”, según el día y la necesidad, para, en definitiva, no perdernos la sonrisa de nuestros alumnos, pese a todos los peros posibles, porque esa es la sonrisa del Niño Dios en el pesebre.


Toca remar contra corriente en esta realidad nuestra. ¡Que no se nos note el entusiasmo!

Enmauel: Dios con nosotros. Esa es nuestra esperanza.
Preparemos el portal, cantemos villancicos, repartamos polvorones.
Abramos nuestro corazón a los demás… ESO ES NAVIDAD.

No tengáis miedo.


¡Ánimo y adelante!










domingo, 11 de diciembre de 2016

En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de sus discípulos: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?» Jesús les respondió: «Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!»

CRECER CREYENDO:


Mt (11,2-11):

En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de sus discípulos: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?» 
Jesús les respondió: «Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!»
 
Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: «¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: "Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti." Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.»

Palabra del Señor

Salmo
Sal 145,7.8-9a.9bc-10

R/.
 Ven, Señor, a salvarnos

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,
hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos,
el Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.

COMENTARIO:
CURAR HERIDAS

La actuación de Jesús dejó desconcertado al Bautista. Él esperaba un Mesías que extirparía del mundo el pecado imponiendo el juicio riguroso de Dios, no un Mesías dedicado a curar heridas y aliviar sufrimientos. Desde la prisión de Maqueronte envía un mensaje a Jesús: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”.

Jesús le responde con su vida de profeta curador: “Decidle a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia”. Este es el verdadero Mesías: el que viene a aliviar el sufrimiento, curar la vida y abrir un horizonte de esperanza a los pobres.

Jesús se siente enviado por un Padre misericordioso que quiere para todos un mundo más digno y dichoso. Por eso, se entrega a curar heridas, sanar dolencias y liberar la vida. Y por eso pide a todos: “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”.

Jesús no se siente enviado por un Juez riguroso para juzgar a los pecadores y condenar al mundo. Por eso, no atemoriza a nadie con gestos justicieros, sino que ofrece a pecadores y prostitutas su amistad y su perdón. Y por eso pide a todos: “No juzguéis y no seréis juzgados”.

Jesús no cura nunca de manera arbitraria o por puro sensacionalismo. Cura movido por la compasión, buscando restaurar la vida de esas gentes enfermas, abatidas y rotas. Son las primeras que han de experimentar que Dios es amigo de una vida digna y sana. 

Jesús no insistió nunca en el carácter prodigioso de sus curaciones ni pensó en ellas como receta fácil para suprimir el sufrimiento en el mundo. Presentó su actividad curadora como signo para mostrar a sus seguidores en qué dirección hemos de actuar para abrir caminos a ese proyecto humanizador del Padre que él llamaba “reino de Dios”.

El Papa Francisco afirma que “curar heridas” es una tarea urgente: “Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor, cercanía y proximidad a los corazones... Esto es lo primero: curar heridas, curar heridas”. Habla luego de “hacernos cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano que lava, limpia y consuela”. Habla también de “caminar con las personas en la noche, saber dialogar e incluso descender a su noche y oscuridad sin perderse”.

Al confiar su misión a los discípulos, Jesús no los imagina como doctores, jerarcas, liturgistas o teólogos, sino como curadores. Su tarea será doble: anunciar que el reino Dios está cerca y curar enfermos.”


REFLEXIÓN:



En esta ciudad gris de diciembre, metido a predicar cómo cerrar heridas, cuando la cruz me está haciendo  unas llagas de agárrate que hay curvas.
Siento sobre mis espaldas el peso del egoísmo, de las medias verdades, de las medias mentiras y se me hace cada vez más difícil caminar. Cuando la casa y el trabajo no están bien, se toxifican con el paso del tiempo, es difícil ver la luz. Es como si una niebla espesa me rodeara y no pudiera ver el camino más allá de lo inmediato, del instante. Ese que se hace propicio o no, en función siempre de cosas fuera de mi dominio o por acciones de terceras personas.


Y practicando el proverbio. Aguanto, resisto, me enroco, buscando no perderme.
Entonces siento como el mal aletea a mi alrededor, ufano, presto a infligirme desaliento, daño, descrédito y dolor desde su inmunidad prepotente. Y me agarro al “bienaventurados los mansos” y a “el Señor es mi Pastor, nada me falta.”
Perdonad, la primera persona, pero me da vergüenza generalizar lo que a mí solo me pudiera acontecer. Aunque creo, que por desgracia esto es muy común.

Así que aquí estoy otra semana más llevando la Palabra e intentando llevar también la curación.
Mi resquemor es que vivo un tiempo con la sensación de que no llego a ayudar a los que tengo cerca y eso sí que me está mermando el ímpetu.


Navegar en las corrientes de la soledad no es fácil, pese a que la pericia marinera se me reconoce.
La calma chicha, la que no sabe que viento nos traerá, hace de la soledad incertidumbre.
La calma antes de la tempestad es un inmenso desierto, de esos de 40 días, que te afecta porque te obliga a cambiar aunque no quieras.
Y por más que pretenda reflexionar, el tiempo lo marca un metrónomo implacable que no me da un segundo de respiro entre una actividad y la siguiente.
Pero me quedo con esta pregunta del Señor: ¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento?
No Señor, salimos tras una estrella, camino del portal, porque Tú solo puedes hacernos dichosos, porque Tú solo puedes consolarnos, mi Dios, mi Salvador.
NO NOS CANSEMOS DE BUSCARTE EN LAS PEQUEÑAS COSAS.
Por eso hoy quiero gritar más fuerte: NO TENGÁIS MIEDO.

¡Ánimo y adelante!